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Andrés J. Morillo: "El Cantón del Bermejo y los Cevicanos"

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(Fragmento de“Cevicos en la narrativa de Pedro Francisco Bonó”. Ensayo ganador del primer lugar en el certamen literario para docentes y personal administrativo UNIBE 2011. Andrés J. Morillo es docente del Área de Sociales de Ciclo Básico, UNIBE. Este ensayo fue enviado por su autor para su publicación en Historia Dominicana).

Durante una visita de inspección, que como funcionario del gobierno restaurador realizara Pedro Francisco Bonó en octubre de 1863 al Cantón de Bermejo, lugar que se encuentra a unos pocos kilómetros de distancia de la comunidad de Cevicos, tenía la misión expresa de verificar las condiciones generales de las tropas y dar seguimiento a las necesidades de los combatientes que se encontraban en ese frente de batalla.

De su recorrido por el Cantón del Bermejo, Bonó dejó constancia de todo lo que encontró en aquel lugar. Detalla las condiciones de las tropas restauradoras establecidas en ese campamento militar: “no había casi nadie vestido. Harapos eran los vestidos; el tambor de la comandancia estaba con una camisa de mujer por toda vestimenta; daba risa verlo redoblar con su túnica; el corneta estaba desnudo de la cintura para arriba. Todos estaban descalzos y a pierna desnuda” (Rodríguez Demorizi, Emilio. Papeles de Pedro F. Bonó, pág.121). Este retrato deja bien claro la situación de penuria, escasez y miseria con la que combatieron las tropas restauradoras.

A parte de las condiciones de las tropas y los pueblos de esta zona durante la guerra restauradora, también Bonó expone la participación de la población de estos lugares, jugando un papel destacado en este frente de batalla el pueblo de Cevicos.

El Cantón del Bermejo, puesto militar de suma importancia, era el punto estratégico de la ofensiva Oriental del ejército restaurador. Este frente militar estaba encabezado por el Gral. Gregorio Luperón, que se enfrentaba al ejército colonial español, el cual tenía su asiento en Guanuma y era dirigido por el Gral. Pedro Santana. En este lugar se escenificaron una serie de escaramuzas y enfrentamientos entre el ejército colonial español y las tropas restauradoras; era el punto de retención del avance de los restauradores. Este Cantón tenía una importancia militar vital para el gobierno colonial español en la isla, ya que representaba el acceso a la ciudad capital Santo Domingo, centro político y económico que dominaba la burocracia colonial dominico-española, por lo que perder este lugar significaba perder el control de todo el país.

En su descripción Pedro Francisco Bonó señala que entre las tropas que comandaba el Coronel Santiago Mota, se encontraba un grupo de soldados oriundos de la comarca de Cevicos: “se pasó revista y se contaron doscientos ochenta hombres: de Macorís como cien, de Cotuí unos cuarenta, de Cevicos diez y seis; de la Vega como cincuenta; los de Monte Plata contaban setenta hombres”. Como podemos ver, en el pase de revista a las tropas Bonó le prestó atención a la procedencia de los integrantes de dicho batallón especificando la cantidad de hombre, de esta manera podía tener una configuración puntual sobre el hombre que se encontraba en el frente de batalla.

Cevicos como comunidad de pocos habitantes aportaba una cantidad de hombres considerable, lo que demuestra que la comunidad cevicana posee patriotas, que de forma directa combatieron al frente de las tropas acantonadas en el Bermejo. El trabajo ahora es saber quiénes fueron, es decir, los nombres de esos dieciséis Cevicanos que estuvieron en el batallón que comandaba el Coronel Santiago Mota.

Si tomamos como punto de referencia al Cantón del Bermejo, la comunidad de Cevicos era la más cercana al centro político y económico bajo el control de los restauradores, en este caso el Cibao central, específicamente Santiago de los Caballeros, sede del gobierno restaurador, por lo que sirvió de enlace en lo referente a los abastecimientos que necesitaban las tropas, en cuanto a las armas, municiones, provisiones y alimentos. Cevicos pasó a convertirse en el centro de logística militar y refugio provisional de los principales líderes restauradores, quienes realizaban sus operaciones desde allí.

El alto comando restaurador tenía como estrategia militar acorralar al ejército colonial, por lo que se proponían tomar la zona Oriental del Cibao, especialmente Cevicos, para desde allí llevar a cabo las operaciones que les permitiría tomar la ciudad de Santo Domingo. De ahí que el Cantón del Bermejo se convierte en el punto militar de mayor importancia durante todo el proceso revolucionario. Así lo comprueban las correspondencias entre el presidente Salcedo y el Gral. Gregorio Luperón. El presidente Salcedo le explica en un comunicado a Luperón que ha ordenado: “al General Mejía, Gobernador de La Vega, que mandara a ocupar al Almacén de Yuna, a Cevicos, a Piedra Blanca, a Constanza, y que enviara hombres competentes para propagar la revolución en el Este” (Luperón, Gregorio. Notas Autobiográficas y Apuntes Históricos,  pág. 139). Así se iniciaba la contraofensiva restauradora con el propósito de hacer retroceder el dominio colonial español.

El Gral. Gregorio Luperón, jefe militar de las tropas restauradoras en el Cantón del Bermejo, y que tenía su campamento en Cevicos ha dejado testimonios de los combates y sucesos ocurridos desde aquel lugar: “estaba en Cevicos cuando principiaron a oírse las primeras descargas de la columna del General Santana en Bermejo, y salí con la tropa a marcha forzada, me adelante con la caballería, y llegué al Sillón de la Viuda”.

En comunicación enviada desde Cevicos con fecha 29 de Septiembre del 1863 al Presidente Gral. José Antonio Salcedo, Gregorio Luperón expone los detalles de los combates escenificados y los pasos de las tropas del Gral. Santana: “los enemigos atacaron en el lugar nombrado Bermejo, habiendo sido rechazadas sus fuerzas sin que los campeones de la Libertad tengan que deplorar perdida alguna. Agrega que del cantón han sido remitidos Miguel Cabral y un tal Bracho, capturados en su habitación de la Magdalena por una ronda; que interrogados afirmaron que Santana permanecía en Monte Plata, con sus ochocientos hombres”. Sin lugar a dudas que por su ubicación geográfica la comunidad de Cevicos en aquel momento jugó un papel decisivo para el triunfo de los nacionalistas dominicanos.

El poeta y escritor Manuel Rodríguez Objío explica la importancia militar que tenía la ubicación geográfica del campamento de Cevicos lo comparaba con las Termópilas, aquella zona de resistencia de las tropas del rey espartano Leónidas ante los embates de los Persas, este decía: “más allá del Cotuí está el caserío de Cevicos, y a pocas millas de este punto se halla el pasaje estrecho y largo de las cordilleras que dividen el Cibao de la Provincias del Sur y Este. Son esos pasajes unas verdaderas Termopilas” (Rodríguez Objío, Manuel. Gregorio Luperón e Historia de la Restauración, pág. 92). Nótese que la comparación con este lugar legendario de la gran epopeya griega nos permite reflexionar sobre la relevancia que poseía Cevicos para aquella gesta nacional. El pasaje geográfico al que se refiere el poeta, escritor y restaurador Manuel Rodríguez Objío es la sierra de Yamasá, que en las estribaciones cercanas al Sillón de la Viuda,  fungía como frontera natural entre el valle del Cibao y el llano costero del Caribe. 

Además de los beneficios que permitía la ubicación geográfica la comunidad de Cevicos apoyó abasteciendo de alimentos, incorporando hombres y todo cuanto estuviera al alcance de sus ciudadanos a la causa restauradora, Gregorio Luperón a sus superiores: “le informaba por oficio del 23 de Septiembre desde Cevicos, haber organizado aquel puesto militar, haber hecho remesas de municiones y hombres al cantón de Bermejo, conducidos por el Comandante Pablo Campos; haber hecho acordarse a los vecinos en la contribución de remesas de víveres; haber informado del número de fuerzas que cubrían las avanzadas, siendo esta aun pocas, y otros particulares que le había encargado el Señor General en Jefe”.

El sostenimiento alimenticio de las tropas restauradoras estuvo en manos de la comunidad cevicana, ya que proporcionaron todos los víveres, frutas, y alimentos que necesitaron las tropas restauradoras que se encontraban en esa comandancia, es decir, que el apoyo de este pueblo fue incondicional lo que demuestra el gran compromiso que tenían estos ciudadanos con el propósito nacionalista de defensa de la soberanía y la convicción real de creer en la independencia nacional.

Un hecho poco reseñado en la historiografía nacional que evidencia las contradicciones y la presencia de fracciones o grupos entre los restauradores lo escenificó un hecho de indisciplina militar al comandante en jefe de las tropas restauradoras y Presidente de la República Gral. José Antonio Salcedo, quien se encontraba en Cevicos brindando apoyo a las tropas acantonadas en el Bermejo. Lo ocurrido en Cevicos tuvo gran difusión entre las tropas restauradoras, ya que se plantea la determinación y el valor de Gregorio Luperón quien ante las órdenes del presidente Salcedo acude a dar con el apresamiento de unos de los más valientes generales restauradores. Este suceso marcó el liderazgo de Luperón quien en lo adelante se ocupó de todas las operaciones militares de las tropas restauradoras.

Manuel Rodríguez Objío lo cuenta de manera detallada: “En el puesto militar de Cevicos, donde acampo la tropa aquella tarde, tuvo lugar un acontecimiento ruidoso, que servía para caracterizar a nuestro héroe. El General Manuel Rodriguez (Chivo), abandono su campamento de San Pedro, y sin autorización competente se dirigía al Cotuí; el General Presidente, al verlo, le reprocho  agriamente su conducta; pero aquel General, burlándose de sus amonestaciones, siguió ruta, anunciando que en breve volvería.

Acampado Salcedo en Cevicos, dio orden al Comandante Militar, que lo era el Coronel Hilarión Puello, para que arrestase al pasar a dicho General Rodriguez; este no se hizo esperar demasiado, y con su habitual desfachatez se determino a pasar por encima de todos los respectos y consideraciones, desde el momento en que le fue ultimada la orden del Presidente.

Acompañaban los oficiales de su Estado Mayor Favard y Francisco Pacheco, y apoyado de ellos impuso respeto a toda la oficialidad que allí se hallaba. Nadie osó aproximarse a aquel hombre terrible en su insubordinación, hasta que el Presidente se acordó de su antigua victima; llamó a Luperón y le ordenó terminantemente arrestar al Gral. Rodriguez, que había seguido para San Pedro, y nuestro héroe, breve como sus ideas, monto a caballo y sin aguardar custodia alguna, partió en persecución del citado General Rodríguez; hallo a este a muy pocos pasos, vuelto el frente hacia el campamento y como desafiando todo el poder de Salcedo.

Luperón le intimo la orden de rendírsele garantizándole la libertad, pero el rebelde no hizo caso de esta cordial invitación. Después de reiterarle dos veces más la misma intimación y oírla rehusar, nuestro soldado partió sobre aquel hombre revolver en mano; Rodriguez hizo fuego y Luperón lo enfrento avanzando siempre; entonces el primero dejó caer de su caballo y gano una ladera abandonando el sombrero; Luperón recogió esta prenda, lo mismo que la montura, arresto a los oficiales Farvard y Pacheco, y volvió al campamento donde dio parte de lo ocurrido, al General Salcedo” (Rodríguez Objío, Manuel, pág.144-146).

Este suceso es uno más de aquellos en que el Gral. Gregorio Luperón mostró su determinación, valentía y disciplina, ya que el hecho de enfrentar sin basilar ni titubear al Gral. Manuel Rodríguez (El Chivo) muy conocido por sus desmanes y su comportamiento indisciplinado e incontrolable, y someterlo a la obediencia era un acto de gran audacia y bravura. Reconocimiento a un pueblo, que con el pasar de los años ha quedado olvidado, pero que jugó un rol tan importante en los momentos cruciales de la gesta restauradora.

Bibliografía

Luperón, Gregorio. Notas Autobiográficas y Apuntes Históricos, tomo I. Editora Central de Libro C. por A. Santo Domingo, Rep. Dom. 1992. 

Rodríguez Demorizi, Emilio. Papeles de Pedro F. Bonó: para la historia de las ideas políticas en Santo Domingo. Segunda edición, Academia Dominicana de la Historia, Barcelona, España, Editora Graficas M. Pareja. 1980.

Rodríguez Objío, Manuel. Gregorio Luperón e Historia de la Restauración, tomo I. Sociedad Dominicana de Bibliófilos, Santo Domingo, Editora de Santo Domingo, 1975



 

 

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